Mesoamérica

Recientemente viajé a la Ciudad de México por motivos de investigación, para un documental que estamos haciendo tres amigos y yo, al que llamaremos “Pueblos Guerreros”; trata sobre pueblos cuyos ancestros eran famosos por su modo de hacer la guerra y de conseguir sus objetivos. Para desarrollar este proyecto, pasamos cerca de un mes en la ciudad y nos hospedamos en varios hoteles en México DF.

México resulta ser un lugar excelente para conseguir este fin, debido a que aquel país fue testigo de grandes civilizaciones guerreras, quienes cruzaron armas múltiples ocasiones.

La cultura mesoamericana, al igual que muchas culturas en el mundo, estaba conformada por pueblos donde la guerra no solo era una actividad importante y prestigiosa, sino una actividad de vida o muerte donde la mayoría de las veces se guerreaba por la existencia misma mas que por territorio.

Esto era casi en todos los casos, debido a que casi todas las culturas que habitaban el territorio de lo que hoy es México tenían el mismo enemigo , un enemigo cuya eficiencia en el campo de batalla estaba basada en su tremenda crueldad, un enemigo que contaba con una de las ciudades más impresionantes en el continente americano, llamada Tenochtitlan. Estos eran los aztecas.

Los aztecas eran una de las culturas más avanzadas en toda Mesoamérica, quienes contaban con excelencia en varios sectores como la astronomía, arquitectura, agricultura y en las ciencias militares.

Los aztecas contaban con excelencia en estos ramos de la vida porque de estos dependía la continuación de su civilización, la promesa del futuro y el bienestar de su gente.

La fortaleza verdadera de los aztecas consistía en sus números, organización de tropas, valor y crueldad; esta última fue de tremenda importancia, ya que al conquistar a un pueblo, los aztecas se aseguraban de que a los perdedores nunca se les olvidara qué es lo que sucedía cuando se les retaba.

En aquellos tiempos y en aquellos territorios, los ejércitos contaban solamente con soldados de infantería sin ningún apoyo artillero o de caballería, ya que en aquellos lugares no conocían ni la pólvora ni al caballo, por lo que la guerra dependía enteramente en ellos.

Los aztecas se ocupaban mucho en el reclutamiento de grandes números de guerreros, llegando a contar en muchas ocasiones con hasta 15 mil de ellos, cuando el número promedio de los ejércitos en aquellas épocas era de 400 a mil soldados como mucho.

Los aztecas nunca fueron buenos arqueros; sin embargo, eran excelentes lanzadores de lanzas, que tenían el poder necesario para traspasar cualquier escudo y a la persona que lo portara.

Aquellas lanzas estaban hechas de madera ligera, bañada con un tipo de barniz que le daba peso en el aire, cuya punta estaba hecha de obsidiana y cuyo filo era magnánimo, tanto así, que al llegar los españoles, cuyas armaduras estaban hechas de aluminio, eran traspasadas con toda facilidad, como un cuchillo ardiente traspasaría a un bloque de mantequilla.

El enfrentamiento entre esas dos civilizaciones ha sido una de las odiseas más grandes de la historia.